jueves, 3 de febrero de 2011

Tu luz


Cruz de mis días,
lazo que me anuda
en el desvelo;
naufragando tu aliento,
que desaparecido,
aún siembra ficciones
y rememora travesías.

Me has convertido
en sombra del alma
que espera,
una diástole de amor
para perderse
en las tinieblas.

Te he transfigurado
en vigor de mi psiquis
que se regocija
con tu presencia de sol
 a la vera
del camino.

Acompasándome,
con lunas de cisnes
y labios de cielo.

Publicado en el libro "Por los caminos de la poesía"

miércoles, 26 de enero de 2011

Y será...


¿Verdad que el dolor existe?
Fantasía,
Loto, junco,
El alma en quiebra.

Sublime refugio
Que taladra huecos
Y acuna despedidas.

Agitado ingenio
De esperarte,
Toda la vida.

Ayer, hoy, mañana,
Siempre se vuelve nunca,
Algún día.

Y sabrá tu aliento
De mis penas
Secular embrujo
Del camino.

Hilará el final
Una mañana
Y por fin despertaré contigo.

No me urge alcanzarte,
Pero sábelo,
Te llevo conmigo.


Amanecer



Fulgor que arrebata las sombras y encandila las miradas. Pétalo que asoma al alba bebiendo el rocio que cubrió la noche. Despunta el rey y las aves anuncian otro retoño.

Reverdece la aurora desde el acantilado, rugen las olas por su bienvenida. El cielo pinta un arcoíris que exhibe arte. El gusto a sal invade la piel, el olor del mar celebra la vida.

Mis ojos buscando los tuyos completan la maravilla.


En blanco...



No encuentro  vocablos que me infundan la pluma y me arrullen en el gozo de la creación. Se evaporó la alquimia, sólo danzan frases sin sentido con las que presumo  la ausencia de quimeras.

Las imágenes se precipitan a tal velocidad, que no logro distinguir la pauta de su sino. Impotencia que reverbera por las noches el letargo de las musas. Altero el orden, quiebro la música, desgarro  rimas y nada acontece en la nostalgia.

Apatía que persiste en desandar el camino de regreso. Ficción que se niega a ser figura en el fondo de mis desvelos. Rutina acompasada de preámbulos que no llegan siquiera a imitar el infierno. Algo debe ocurrir en mi ser que me libre de este encierro.

Y si no llega, escoltaré silencios, endulzaré sonrisas,  y aguardaré con lo más sacro de este envase que me contiene, a que mi ninfa inspiradora retorne a su fuente y me devuelva la savia.


Congruencia



Mandinga se guarecía entre las almenas escudriñando el trapiche, mientras esperaba al sochantre, para llevar a cabo su venganza.

Pretendía arrebatarle el don de su armonía; encolerizado por saberlo dueño de la finca y sufriendo el destierro a la fragosa, como carcoma urdió con  obstinación y planificó su final.

Dejó a los pies del sésamo una paila y un almirez repletos de guarapo y malvasía, con los que imaginaba atraerlo a las mieles de la parca.

Sochantre, precaviéndose de mandinga, se hizo presente convertido en falena y como tal, se deleitó libando los dulzores, al mismo tiempo que esquivaba cada uno de los trallazos con los que intentaba aniquilarlo.

Con una de sus alas y la fuerza de la gloria torció el curso de la tralla, que hundiéndose en el pecho de mandinga lo desparramó sobre las cañas, metamorfoseándolo con el golpe en una multitud de sinsontes, que hasta hoy merodean Las Tunas y embellecen con sus trinos el lugar.

viernes, 21 de enero de 2011

La Reina de Fuego...


Rea es un ánima que presenta en su faz romántica a las más vulnerables mujeres que creen en las falsas promesas de estafadores personajes de la selva marginal.

Muchas veces despojada de sus más atractivos tesoros ventriculares, sigue por la vida encantándose con cuánto vendedor de ilusiones encuentra a su paso. Se cae y se levanta con la rapidez de la luz; sana los magullones y vuelve a entregar su corazón al fuego, sin miedo a quemarse.

Una de sus pesadillas intenta sin suerte irrumpir por segunda vez en su vida, y ante la sorpresiva indiferencia de la dama, le cuestiona consternada: — ¿qué esperas entonces hacer con tus sueños?                                             
Rea le responde: —soy tan feliz que no hay lugar en mi corazón para ti… Discúlpame, me urge seguir disfrutando.

Extrajo de su cofre alado una varita mágica con la que acarició tres veces la mano del caballero, quien fundiéndose en la bocanada de humo exhalada, desapareció formando parte del paisaje.

Le guiñó un ojo a su Buda, exclamándole: —me he tomado unas merecidas vacaciones, no vuelvo a arder hasta nuevo aviso.


miércoles, 19 de enero de 2011

Trivialidad


Desconsuelo
De saber la verdad
Que escondida en el fango
Anticipa el final.

Resabio
De promesas
Que como las cigarras
Chillan soledad.

Ausencia
De vocablos
Que solo por respeto
Encuentran su caudal.

Sentimiento
De vanas intenciones
Que aplastan los ensueños
E incitan al quizás.

Conciencia atravesada
Por desaciertos
Que aún en la impotencia
Prefiero mitigar.

martes, 4 de enero de 2011

Nada es igual...


Alerta meteorológico

La atmósfera padecía, enrarecida. Los gnomos gimoteaban la impotencia de las miserias humanas, que multiplicadas en oleadas destructivas arrasaban sin piedad.

Se opacó el cielo, inminente peligro de tempestad en un Apocalipsis que reivindica la conciencia de unidad fraternal.


Nada es igual

Después del espanto, talla el resentimiento su cantinela de revancha.
Delación plagada de premeditación apuntado al centro de la vida con alevosía. Nunca volvió a ser, más que una reminiscencia de lo que pudo.


Y al despertar soñó…

Maraña de emociones sacuden el sueño del místico azar. Espera que desespera el retorno de la magia, con su carruaje de ensueños que se demora en llegar.


sábado, 27 de noviembre de 2010

Elevador



Para cualquier otra persona, la experiencia podría haber sido cuasi tragedia, pero Vilma, que perseveraba en sanar su interior, la supo capitalizar en un aprendizaje intenso, tan movilizador que no podía ni pronunciar palabras.

Sedentaria como pocas, no imaginaba un mundo sin ascensores, especialmente porque su economía no le permitía aspirar a un inmueble mejor que el monoambiente del piso décimo heredado de su familia. Planificaba muy estratégicamente tener allí lo mínimo e indispensable para no descender escalón por escalón en caso de corte de luz; cuidaba hasta el último detalle para evitar la travesía que le significaba prescindir de semejante confort.

Y aún así, una tardecita regresando a su casa, quedó celosamente encerrada dentro del ascensor. Primero arrojó una sarta de gritos que nadie registraba; luego se estremeció hasta las lágrimas; aterrada de vértigo y dejándose caer al suelo, se sentó cómoda y decidida a esperar la asfixia.

El escaso oxígeno circulante, la elevada temperatura y la particularidad del evento, la fueron ingresando a un estado expandido de conciencia, en donde su cuerpo astral se eyectó a otra dimensión, libre de prejuicios y acompañamientos. Tan extenuante y poderosamente seductora era la experiencia, que se entregó al placer sin más…

Estuvo un largo tiempo con la respiración entrecortada, latiendo la agonía de una muerte en otra vida; esforzándose en aprehender sus mandatos, desafiándola con el hilo de aliento que podía. Penetraba en un oasis de quimeras perdidas, con personajes que a diario anhelaba encontrar; abarcaba sensaciones de indefinidas esencias, en la volatilidad de la imagen que trascendía toda pena.

Aquí y allá; pasado, futuro y presente danzaban sujetos a un suspiro. Nada entendía muy bien y sin embargo todo se le aclaraba vertiginosamente.  Mientras vislumbraba cada nuevo sketch, festejaba los años de terapia que ciertamente se estaba ahorrando con esta mágica catarsis.

Se concatenan los bostezos, Vilma se estira en posición felina, se descubre aún agitada y cruzada con medio cuerpo fuera de la cama. Se incorpora a la modorra y vuelve a intentar que Morfeo le siga explicando sobre qué trata la vida. 

lunes, 22 de noviembre de 2010

Obstinado presagio



Miranda odiaba las motos, el solo rugido del escape la sumía en un profundo pánico; era inimaginable para ella treparse al pequeño endriago, ni siquiera volteaba la mirada para curiosearlas. Nadie comprendía el porqué de sus repulsiones. Su corazón seguía latiendo el trágico dolor del púber y desangrado amor. Ni el paso del tiempo, ni las nuevas sonrisas consiguieron desdibujar las llagas de tan hondo pesar.

Su primogénito, y único hijo, veinteañero palpitaba por sus venas un sostenido apasionamiento: la fascinación por las motos. No hubo razones posibles que lo hicieran cambiar de parecer y junto con la mayoría de edad llegaba su ansiado ciclomotor.

Fueron pocas las horas que Jony disfrutó de su preciado tesoro, en un abrir y cerrar de ojos todo se había transformado en destrucción. Nada quedaba allí para rescatar la materia que vivifica el alma. Las lágrimas de Miranda lavaron infinitas veces el rostro frío de su siempre niño.

Las encrucijadas del itinerario la enfrentaban por segunda vez a la desolación. Sin oponer resistencia, tomó sus ahorros, adquirió la cilindrada más alta que había en el mercado y voló exactamente a la misma estrella que habitaban Jony y Alex, con la vehemencia de haber cumplido satisfactoriamente su misión: esta vez ya nada más podría separarlos.

El hilo invisible que separa la vida de la muerte y la cotidianeidad de la locura es tan sutil, que un instante de gloria o de espanto pueden transformar  inexorablemente, para bien o para mal, toda nuestra existencia.


jueves, 18 de noviembre de 2010

Queriendo...


Sucumbir a tus manos
Sudor y vértigo
Delirio y cántaro.

Paladear cariño
De alfas y omegas,
En busca de Dios.

Atiborrar tu risa
Con la candidez
De mi savia
Que todo lo tiene,
Hasta tu luz.

Trocar mi sollozo
Por tu estupor
Desentendido de sentires,
Que atrapan  musas
En tu vehemencia.

Deshelar soledades
y desterradas miradas
de arqueológicas condenas
Y desatinos.

Escoltar tus palabras
Con murmullos
Famélicos de franqueza
Y liberalidad.

Desconcertar contiendas
Que anidan presagios
De nunca acabar,
Porque sigo queriendo.

La cadencia que corroe el alma


Igualito al ritmo que posee la caída de una gota de agua tras otra, que carcome cualquier material que se le interponga en su camino,  así de perseverante e insalvable era la actitud malhumorada y pesimista de Gregorio; que día tras hora se encargaba especialmente de subestimar el accionar emblemático y misterioso de Julieta.

Sus mundos, cegados por la popularidad, casi  rozaban el austero e indomable destino del acostumbramiento; desplegaban sus quimeras en cualquier historia que los excluyera sistemáticamente de la intimidad. Él, siempre en pose de macho cabrío y a la defensiva, dispuesto al ataque. Ella, una ternura que se acurrucaba  como cochinilla en el escritorio, intentando evadirse de la tortura que suponía escucharlo.

Entre ambos sólo restaba la vieja promesa ante Dios, que los mantenía unidos, sin saber para qué, pero bajo el mismo techo y con el despiadado deseo de que llegara la salvadora y al fin los separara. Ninguno de los dos, se animaba a expresarlo, aunque sus vidas lo clamaban incesantemente.

Julieta soñaba con ser una princesa, con Gregorio susurrándole un mimo capaz de desenrollarla de su orbe pequeñito para transportarla a una estrella; mientras él  sólo concebía llegar a fin de mes con un plato de comida bien elaborada esperándolo en la mesa, al regresar del trabajo.

Las faltas de todo tipo y color eran el plato fuerte del día; el bagaje de carencias, ausencias y renuencias, la frutilla del postre. Sin embargo ambos, ponían lo mejor de sí en el platillo de la balanza, con cada intento fallido de renunciar a las negras pulsiones del ego. No hubo  pozo ganador de Nochebuena, ni hoguera de San Juan con que purificar las penas, sólo hastío y sed de liberación recorrían la tensa calma.

Los rituales obsesivos compulsivos que cada uno representaban, como legítimo sistema de quitamiedos, los eyectaban a millas de distancia interior;  zonas híbridas en las que nunca florecía un beso y sí se plagaban multitudes de desencuentros. Un vocablo que agitaba cicatrices, seguido de un gesto que evocaba decepción, sumado a un reproche que concentraba resentimiento, multiplicados silencios que cortaban el aire por los sinsabores cotidianos de la melancolía… y todo volvía a gemir como cuando estalla una gota de agua tras otra, sin prisa, sin pausa; sin intención de dañar, pero haciéndolo irreparablemente.

Una tarde Julieta se disfrazó de princesa con sus mejores ropas y accesorios; esperó a Gregorio con un banquete para el asombro y, tras compartirlo y brindar muchas veces por el amor, el dinero y el azar, emprendió un gesto muy familiar de cruzar el patio con el fin de ir a buscar cigarrillos a la tienda contigua y nunca jamás regresó. Tras el desconcierto, entre feliz y angustiado de él, que no alcanzaba a vislumbrar ni en sueños aquello que más tarde sucedería, se deslizó la silueta menuda de ella por entre las cortinas, esfumándose como si fuera un hada.

El desconsuelo de Gregorio fue tal, que  aún hoy, después de veinte años, sigue preguntando por Julieta en el barrio e  imagina su entrada por la puerta grande, con un ramillete de flores en la mano y la algarabía propia de sus ojos, con los que iluminaba el cielo.

Sigue aguardándola, porque sólo  con su ausencia comprende cómo se vibra soñando, cuánto se emociona al dar y lo mucho que se sufre la espera.

Tanto aprendió Gregorio en aquellos días, que olvidó compartirlo.

Cuentan quienes la vieron, que Julieta caminó sin rumbo por días, mientras cantaba y bailaba decidida a ser feliz; se sentía libre y se dejaba llevar. Alguien la descubrió tiritando bajo la lluvia, abrazada a un poste de luz, sin aliento. Y la ingresó al nosocomio.

Ahora se hace llamar la princesa del alba y todavía espera que su valiente infante atraviese montañas y llanos para rescatarla. Se pasea  mientras recita poemas de amor que cambia por golosinas o monedas con sus loquitos familiares, cuenta historias de pasadas veleidades, mansiones encantadas y exquisitos importados.

Es una apreciada dama, a quien apodaron Dulce, en alusión a su conmovedora ternura. Es el mismo cascabel que repica con su risa sobre las mariposas y hace que todo se vuelva leve y diáfano.

Declara todo el tiempo ser feliz, hace loas a su libertad, se fascina cuando mira la naturaleza y se pierde en la imagen del amor universal. Es raro, pero nunca más volvió a enroscarse como una cochinilla, tampoco a mixturar las letras para decir Gregorio.

Publicado en el libro "Poesía, cuentos y vos"

domingo, 7 de noviembre de 2010

Más poesía Japonesa


Mestiza savia,
De crepúsculos ávidos,
Vehemencia cierta
Clamando sobrevivir
En oscuras tinieblas.

***** 

Frágil gemido,
Poeta indiscreto,
Ilusionista,
Bufón de tempestades,
Expresión de la vida.

***** 

Olvídame ya
Y no te apesadumbres,
Sólo el amor
Cicatriza las heridas
Que corroen el alma.

*****

Cadera trémula
Sedienta de tus besos,
Idealizando
Resquebrajados sueños
De dudosas mañanas.

***** 

Usurpadora,
Libas el mejor néctar
De mis entrañas.

 *****

Dueños del beso,
Prestidigitadores
De umbrías penas,
Arrullen la nostalgia
De los atardeceres.

*****

Escaparate
De sabios remolinos
Resquebrajando
Oscuras intenciones
Deliberadamente.

***** 

Ave del cielo,
Gatillas paradojas,
Vagabundeando.

***** 

Inusitado
Cristal de sueños rotos
Bate la calma.

***** 

Ejemplificas,
Hormiguita viajera
Tenacidad. 

jueves, 21 de octubre de 2010

Mis textos en la Web...


Artículos sobre Autoayuda y Crecimiento Personal

Artículos sobre New Age, Técnicas y Herramientas

Artículos sobre Esoterismo, Paranormales

Artículos sobre Tarot

Artículos sobre Astrología

Artículos sobre Oráculos e Interpretaciones

Artículos sobre Magia, Rituales y Hechizos


Los textos (más de 750 páginas) han sido creados especialmente a pedido de los propietarios de los sitios web en donde se encuentran alojados, a mi nombre y con la correspondiente cesión de derechos de exclusividad en cuanto a su uso y difusión.

http://gotasdeaguavvr.blogspot.com/2010/06/por-que-nos-enamoramos-autora-marcela-e.html

http://www.consultacartas.com/articulos.php

http://www.consultacartas.com/blog/

http://www.vidaspasadas.info/

http://www.astrologia24.com/

http://www.hechizos.info/

Senryus



Quien sabe amar
Metaliza un cielo
De bendiciones.

ºººººº

Sí, te perdono
Pero no me obligues
Que crea en ti

ºººººº

Mustios recuerdos
Acechando mis días
Melancolía

ºººººº

Sólo la ira
Oprime la mirada
Abusadora.

ºººººº

Infidelidad
Ostracismo del alma
Que gime pesar.

ºººººº

Siembra malicia
Y solo recogerás
Desasosiegos.

ºººººº

Desvencijando
Estériles marañas
Creas futuro.

ºººººº

La libertad es
Delirante utopía
De los huérfanos.

ºººººº 

Si clamas amor
Y exiges respeto
 Se consecuente.

ºººººº

Hechos concretos
Te presagian el guión
Del buen futuro.

ºººººº

Escandaliza
Un volcán de quimeras
Y se anclará.

ºººººº

Puedes robarme
Hasta las ilusiones
Te las regalo.

ºººººº

Quieres mi risa?
 La cambio por un guiño
De transparencia.



Haikus



Ave del cielo
Brisa de primavera
Veleidad del ser

ºººººº
Tifón de hojas
Dibujan las veredas
De soledades

ºººººº
Arrorró mi sol
De mañanas campestres
Y bosques de miel

ºººººº
Musgo trepador
De inciertos futuros
Y nardos en flor.

ºººººº
Jazmín del aire
Regálanos el cielo
Con un picaflor.

ºººººº
Boca de dragón,
Acuarela del jardín,
Mi primavera.

 ºººººº 
Sencillamente
Adoro el verano
Trigo y malva.

ºººººº
Ayer otoño
Futura primavera,
Del amanecer.

ºººººº
Poco invierno
Menos mendigar amor
Y más ternura.